Los resultados de la necropsia preliminar practicada al ejemplar mostraron la ingesta de veneno granulado altamente tóxico, que podría tratarse de carbofurano. Agentes del Seprona, ayudados por perros detectores de cebos envenenados desplazados desde Madrid, inspeccionaron la zona y el pasado martes localizaron otro cadáver envenenado de aguilucho lagunero, junto a un trozo de perdiz roja, usado como cebo. También, una trampa artesanal para ejemplares de caza mayor dispuesta para su uso, un jabalí con un disparo de escopeta en el cráneo, y los cadáveres de cuatro perros con disparos a bocajarro, cuya desaparición estaba denunciada por sus dueños.
Ese mismo día se intervinieron en el interior de un cobertizo, varios envases con sustancias tóxicas, uno de ellos con una sustancia similar a la encontrada en las aves muertas y que podría tratarse del veneno empleado. En otro anexo, los agentes encontraron 33 cartuchos de postas, prohibidos para la caza y once lazos de acero. El miércoles, los agentes imputaron al responsable de la gestión del coto, un hombre de 60 años, domiciliado en Lérida, como presunto autor de los hechos. Las diligencias han sido remitidas a la autoridad judicial de Zaragoza, dando cuenta de estos hechos al servicio provincial de Medio Ambiente de la DGA.
F. El Periodico de Aragón / Foto. Guardia Civil
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